“Why did they make you a lie?”
Rod Serling, “The Lonely”.

Envolviendo a su amante en sus brazos Penélope se imagina acurrucada en un rincón oscuro de su cuarto. Desde allí se observa casi con lástima. De todas las escenas que la ha sido dado presenciar, ella misma se desprecia como la más inofensiva, la más transparente, la más inevitable y por ello, la más banal. Entre sus fantasías, al enredar su cabello en sus dedos, discurre y discute consigo misma sobre aquella parte de los juegos que le corresponde: la de seguir siendo Penélope.